













Karla y Ricardo viven en Monterrey, pero cuando empezaron a planear la boda, decidieron hacerla en Querétaro, principalmente por la ubicación. El centro del país donde todos los invitados podrían llegar fácilmente.
Esta boda tenía el sello de los novios en cada detalle; se involucraron tanto en lo que sí querían y no querían, y son mi ejemplo perfecto de cómo una boda funciona cuando solo hay 2 opiniones que importan.
Siempre involucraron a la familia de ambos en la planeación de la boda, pero las decisiones finales siempre las tomaron ellos dos sin considerar opiniones externas.
Wedding Planner: Bodassa
Venue: Hacienda Viborillas
Foto: Pau Reyes